¡Judaismo! -Balak

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¡Judaismo!

Balak

En Israel Parashat BalakJutz Laartez parashot Jukat-BalakSe lee Pirké Avot, Capítulo 6ª

Para la semana que termina el 12 de Tamuz 5759; 26 de junio 1999

Contenido:

  • Resumen de la Parashá
  • Comentario a la Parashá
  • Nueva Sección: Preguntas al Rabino
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  • Or Sameaj en el Web

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  • Resumen de la Parashá

    Contenido

    Balak, rey de Moab, siente un temor mórbido a los israelitas. Por eso recurre al famoso brujo llamado Bilaam, para que los maldiga. Primero, Hashem Se le aparece a Bilaam y le prohíbe que vaya. Pero como Bilaam insiste tanto, Hashem Se le aparece por segunda vez, y lo deja ir. Mientras se dirige hacia allá un malaj (ángel, mensajero de Hashem) le bloquea el camino a la burra de Bilaam. Incapaz de contener su frustración, Bilaam le da un golpe a la burra cada vez que se detiene o quiere desviarse. En forma milagrosa, la burra habla, y le pregunta a Bilaam por qué la golpea. El malaj le dice a Bilaam lo que tiene permiso de decir, y lo que no tiene permiso de decir, con relación al Pueblo Judío.

    Cuando llega Bilaam, el Rey Balak lleva a cabo preparativos muy complejos, con la esperanza de que Bilaam logre efectuar la maldición planeada. Tres veces Bilaam intenta maldecir a los israelitas, y tres veces termina bendiciéndolos. Balak, al comprobar que Bilaam ha fallado, lo echa de un modo vergonzoso. Los israelitas pecan con las mujeres moaví, y adoran los ídolos moaví, y son castigados con una plaga. Uno de los líderes judíos tiene el descaro de llevar a su tienda a una princesa midianita, ante la vista de Moshé y del resto del pueblo. Pinjas, nieto de Aarón, los mata a ambos con una lanza. Esto pone fin a la plaga, pero no antes de que mueran 24.000 personas.




    Comentario a la Parashá

    Contenido

    ESTRELLA INVITADA

    "Y desde allí vio el borde del pueblo" (22:39)

    "Y sin que nuestro héroe lo supiera, el malvado conde Carlo lo estaba mirando desde arriba. Había colgado un enorme yunque de metal, destinado a caer desde sesenta y cinco pies de altura hasta el piso del granero, convirtiendo así a nuestro héroe en albóndigas.... Unos cuantos pies más y se encontraría directamente bajo el yunque. "¡Je, je, je!", se rió Carlo en silencio. "¡Esta vez, queridísimo amigo, no te escaparás de mis garras!". Paso a paso, nuestro héroe se acercaba más y más a su trágica némesis. Paso a paso.Y allí estaba: directamente debajo del inmenso yunque.

    El conde Carlo disfrutó el momento unos cuantos instantes, y entonces, muy suavemente, soltó la cuerda. El yunque, liberado de su freno, cayó como una roca, como un caballo de carrera ansioso por salir de las cuarteras. Murmuró Baklava, el fiel sirviente del conde: "¡Amo, soltó el yunque!" "¡Ya sé que lo solté, infeliz!" "Pero amo, el final de la cuerda está atado a su pierna derecha!" "¡¿Qué?! ¡Pero qué tonto eres¡, ¿cómo es posible?" "Fui yo, amo", dijo Baklava. "No quería que perdiésemos el yunque" "¡¡Rápido, tonto, toma la cuerda, tal vez con el peso de los dos podamos detener el yunque y me salve de una muerte segura!!" "Qué buena idea, amo... pero ya no estoy tan pesado como antes. Empecé a ir a Obesos Anónimos" "¡¡No discutas conmigo, tonto, tontísimooo...!!"

    En el tiempo que lleva decir "Tres tigres comen trigo...", el Conde Carlo y Baklava asieron la cuerda. El yunque se detuvo de pronto en su caída en picada. Pero no iba a rendirse sin ofrecer batalla. El yunque colgó a los dos hasta la polea que había en el techo del granero, y allí quedaron colgados como un par de pollos atados. El yunque fue a pararse en forma abrupta unos cuantos centímetros por encima de la cabeza de nuestro héroe.

    Nuestro héroe podría haber jurado que oyó algo. Miró en derredor, pero no halló nada extraño. Suspiró apocado y salió del granero hacia el sol matutino, sin darse cuenta de que había estado a unos cuantos centímetros del borde de su vida".

    Hay algo muy poco usual en la historia de Balak. Si la Torá no hubiese revelado el episodio de Bilaam cuando trata de maldecir al Pueblo Judío, nunca nos hubiésemos enterado de que tuvo lugar. Hay otros acontecimientos que registra la Torá con relación al Pueblo Judío que también podían saberse a través de la tradición, pero no la parashá de esta semana. Cuando la parashá de esta semana tenía lugar, el Pueblo Judío no podía oír lo que ocurría. Se los ve a lo lejos, en la cima de la montaña; del otro lado del campo; en el desierto. Pero nunca los vemos de cerca. Son como los extras de su propia película. De no ser por la Torá, nunca nos hubiésemos enterado de que nos salvamos por poco. El Pueblo Judío transita por la parashá de esta semana sin tener idea de los planes de Balak y Bilaam.

    A fines del siglo sexto, el Imperio Bizantino destruyó por completo el asientamiento judío en la Tierra de Israel. Sin que lo supieran los judíos de Babilonia, los bizantinos decidieron dejar a Babilonia "Judenrein" (término nazi que significa "limpio de judíos"). Sin embargo, antes de que pudieran implementar sus planes, la revolución musulmana los derribó del poder.

    Los judíos jugaron un papel preminente en el derrocamiento de la Rusia Zarista y en el gobierno soviético subsiguiente. No obstante, en 1953, en forma secreta, Yosef Stalin trató sin éxito de aniquilar a los judíos en lo que se vino a llamar "El complot de los Médicos". De acuerdo con una teoría, si el Complot de los Médicos hubiese llegado a su punto culminante, habría habido una expulsión en masa de los judíos soviéticos. Pero, gracias a D-os, esos planes murieron junto con Stalin en 1953.

    El Salmo más breve, el Salmo 117, habla de un mundo en la época del Mashíaj: "Alabad a Hashem todas las naciones; ensalzadlo todos los pueblos; pues Su bondad con nosotros fue inmensa"

    Una vez, un príncipe ruso le preguntó a Rabí Ytzale de Volozhin por qué los no judíos deberán alabar a Hashem por Su bondad con Israel. Rabí Ytzale le respondió: "Los príncipes de las naciones todo el tiempo planean aniquilarnos, pero nuestro D-os Compasivo les arruina los planes. Ustedes mantienen sus planes tan en secreto que nosotros, los judíos, ni siquiera nos damos cuenta de las muchas veces trataron de hacernos daño y de las muchas veces que D-os nos salvó. Solamente ustedes, las naciones del mundo gentil, conocen verdaderamente el grado de la benevolencia de D-os con nosotros, y por lo tanto, solamente ustedes pueden alabarlo como corresponde".

    Rabí Reuven Subar


    NADA DE NOMBRES

    "No puedo transgredir la palabra de Hashem, mi D-os, para hacer algo pequeño o grande" (22:18)

    D-os no puede tener un nombre. El nombre distingue al ser de todo lo demás. Separa. El nombre dice: "Esto es esto, no aquello".

    Al decir que Hashem es Uno, no es solamente que El es el D-os Unico, sino que no existe nada fuera de El. El es Uno y es Todo. Por lo tanto, es obvio que El no puede tener un nombre, porque un nombre Lo separaría a El de Todo.

    Y, sin embargo, Hashem sí tiene nombres. La palabra misma "Hashem" significa "El Nombre".

    Al decir que Hashem tiene nombres, es sólo en el contexto de Su conexión con el mundo que El creó. Los nombres de Hashem se relacionan con los modos en que percibimos que El dirige el mundo.

    A veces, percibimos la compasión de Hashem. Otras, vemos que Sus actos están en conformidad con la ley. Los nombres de D-os se refieren únicamente al modo en que percibimos Sus acciones. Porque, finalmente, El no es ni compasivo, ni justo, ni ningún epíteto o cualidad. Porque esos adjetivos se relacionan únicamente al modo en que nosotros Lo comprendemos.

    En el versículo que citamos, Bilaam dice que no puede "transgredir la palabra de Hashem, Elokai (mi D-os) para hacer algo pequeño o grande". El orden de la oración es muy interesante. Si Bilaam no puede cometer una transgresión pequeña, entonces mucho más no va a poder cometer una transgresión grande. Entonces ¿para qué la Torá especifica "grande o pequeño". Si me dicen "pequeño" automáticamente deduciré también "grande".

    El método de Bilaam para maldecir al Pueblo Judío consistía en invocar contra ellos los nombres de D-os que representan la justicia inflexible: Elokim y Ká. Así, suponía él, habría la posibilidad de que sus maldiciones surtieran efecto. Sin embargo, cuando trató de emplear el nombre Elokim, la boca se le cerró en forma prematura y pronunció el nombre Keil, que es un nombre que expresa compasión. Y cuando quiso pronunciar el nombre Ká, la boca experimentó un momento de garrulousness. La lengua se le adelantó y lo que pronunció fue el nombre de cuatro letras de Hashem que es símbolo y epítome de la compasión de Hashem.

    Por eso, Bilaam dijo que "No puedo transgredir...", significando que "No puedo cambiar estos dos nombres, ni para acortar Hashem a Ká ni para alargar Keil a Elokim".

    El Gaón de Vilna


    TU PIERDES, YO GANO

    "Y ahora, te ruego vengas y maldigas a este pueblo para mí, porque es demasiado poderoso para mí" (22:6)

    ¿Qué hace el judío cuando se encuentra en problemas? Va a ver a un gran tzadik y le pide una brajá. Le reza al Creador para que lo salve. Pero ¿cómo reaccionan las naciones ante los problemas?

    Cuando Balak hijo de Tzipor, rey de Moab, les tuvo miedo a los judíos, fue a ver a Bilaam y le pidió, no que lo bendijera a él, ¡sino que maldijera a los judíos!

    Así es como obran los malvados. En vez de buscar una bendición para sí mismos, prefieren una maldición para los demás.

    Jafetz Jaim


    EL HABLADOR

    "Y Hashem abrió la boca de la burra..." (22:28)

    ¿Qué significa que una burra se pone a hablar?

    La diferencia esencial entre el Hombre y los animales reside en el poder del habla. El hombre es llamado "El Hablador", que es la cualidad que sintetiza su elevación por encima de los animales.

    El poder del habla le fue dado al Hombre para que eleve al mundo físico, para que inyecte espiritualidad a lo físico.

    Al describir la creación del Hombre, la Torá dice que Hashem "infundió en su nariz un espíritu de vida". Targum Onkelos traduce esta frase como "le infundió en su nariz un espíritu de habla".

    En hebreo, la palabra "cosa", davar, tiene la misma raíz que dibur. El habla es el umbral entre el mundo de las cosas, el mundo físico, y el mundo espiritual.

    Cuando el Hombre emplea su poder de habla para agregarle espiritualidad al mundo, está cumpliendo con su objetivo verdadero, sintetizando el "espíritu de habla". Está elevando tanto a sí mismo como el mundo que lo rodea. Pero cuando degrada el poder del habla empleándolo para maldecir y para denigrar, entonces el Hombre no es más que un burro que habla.



    Nueva Sección:
    ??? Preguntas al Rabino ???

    Yonatan de Northwestern pregunta:
    Estimado Rabino:
    ¿En el Tanaj hay alguna cita que nos ordene creer en D-os? Yo encontré citas que afirman que hay un solo D-os, y que no se debe creer en otros dioses.

    Estimado Yonatan:
    Maimónides, en su Libro de las Mitzvot, escribe:

    "La primera mitzvá es Su mandato de que creamos en la Divinidad. Vale decir, que existe una esencia trascendental que es la causa de todo lo que existe. "Yo soy el Señor tu D-os (Shemot 20:2)" es una afirmación de dicho mandato...".

    Existen distintos comentarios antiguos que no incluyen la mitzvá de creer en D-os como uno de los 613 preceptos. Najmánides, en sus glosas del Libro de las Mitzvot de Maimónides, explica esta opinión como sigue:

    "Parecería que el HaBaal HaHalajot incluye únicamente los preceptos que El (D-os) nos ordenó hacer o no hacer; pero la fe en Su existencia, que El nos hizo conocer a través de señales y maravillas y con la revelación de Su presencia Divina ante nuestros ojos, es una base, y la raíz de la cual surgieron todos los preceptos, y por eso no se la ennumera como parte de las mitzvot. 'Una vez que aceptaste Mi reinado, acepta ahora Mis decretos'".

    El desacuerdo es, por lo tanto, respecto de si "Yo soy el Señor, vuestro D-os" debe incluirse en la enumeración de los 613 preceptos o si constituye el principio sobre el cual se apoyan los 613 preceptos. Sin embargo, todos concuerdan en que sí se nos ordena que creamos en D-os.

    Uno podría preguntar: ¿De qué valdría semejante precepto? O bien crees o bien no crees. Después viene todo lo demás. Pero si crees, ¿quién te ordena que creas? Además, ¿cómo D-os puede ordenarle a la persona común y corriente que crea en algo en lo que un genio como Aristóteles no quiso creer?

    En respuesta a estos tres interrogantes, Rabí Eljanan Waserman apunta a una expresión muy intrigante de la Torá:

    "No vayáis tras los deseos de vuestro corazón" (Bamidbar 15:39)".

    Nuestros Sabios comentan que este versículo nos advierte que no nos desviemos de nuestra creencia en D-os. Rabí Eljanan pregunta: "¿Por qué el corazón? ¿Por qué no la mente? ¿Por qué los Sabios no nos dicen que no cometamos el error intelectual de la herejía? ¿Por qué el corazón es el que tiene que ver con la no creencia?

    Rabí Eljanan responde que la creencia en D-os es la "condición natural" de la Humanidad. En lugar de dirigirse a las influencias externas, cada persona se aferraría a su fe, y la herejía dejaría de existir. Sin embargo, existen innumerables distracciones y desafíos que afrentan contra nuestra integridad moral. Esas oportunidades de acceder a placeres prohibidos actúan como un soborno para nuestro intelecto. De pronto nuestro juicio se nubla, y vemos que buscamos excusas para nuestra conducta ilícita. No lejos de ese sendero se encuentra la puerta hacia el escepticismo. El precepto de la Torá de no ir tras los deseos del corazón es una advertencia de no aceptar los sobornos que nos ofrece la tentación, porque su camino conduce a la apostasía.

    Por el contrario, cuando la Torá nos ordena que creamos en D-os, nos está ordenando que nutramos nuestro sentido espiritual de lo Divino: fomentando los cimientos de nuestra relación con D-os.

    Fuentes:
    Maimónides, El Libro de las Mitzvot, Mitzvá Alef
    Najmánides, Glosas sobre el Libro de las Mitzvot, ídem
    Rabí Eljanan Waserman, Kovetz Maamarim, p. 11-14


    ???¿ALGUNA PREGUNTA?
    Si tiene alguna inquietud sobre leyes o costumbres de su judaísmo, o quiere aclarar aulguna duda, puede enviarnos su pregunta a spanish@ohr.edu y procuraremos contestarle lo más pronto posible. Nos reservamos el derecho de publicar las preguntas y respuestas. No todas las respuestas dadas serán publicadas en "Judaísmo", pero todas serán respondidas, B´H.

    Tanto en Israel como en Jutz Laaretz
    Mijá 5:6 - 6:8

    Contenido

    ANDAR HUMILDEMENTE...

    "Oh Hombre, qué es bueno y qué quiere Hashem de ti, sólo que hagas justicia y que ames la benevolencia, y que andes humildemente con tu D-os" (6:8)

    "Andar humildemente con tu D-os" se refiere a las mitzvot de proveer para las novias y escortar a los muertos. Rashi.

    Para percibir la verdadera esencia de una persona, uno debe verlo tanto en momentos de dicha trascendental (proveer para las novias) como en momentos de terrible tristeza (escoltar a los muertos).

    Porque en esos momentos de sentimientos extremos, se revelan las cualidades internas más que nunca. Recién entonces se puede percibir quién "anda humildemente con D-os".


    Love of the Land

    Selecciones de fuentes clásicas en las que se expresa
    la singular relación que existe entre el Pueblo Judío y Eretz Israel.

    LA CONSOLACION DE LA DESOLACION

    "Y Yo haré que la tierra quede desolada y vuestros enemigos que habitan en ella habitarán en la desolación" (Devarim 26:32)

    En este pasaje de la Torá, que le advierte al Pueblo Judío acerca del exilio de Eretz Israel si se alejan de la observancia de la Torá, hay una nota de consuelo, según afirman los Sabios.

    Nuestra tierra jamás aceptará a nuestros enemigos.

    Esta es una promesa extraordinaria, porque en ninguna parte en todo el mundo no existe otra tierra tan buena y tan fructífera que una vez haya estado tan desarrollada y que luego estuviese tan en ruinas. Porque desde que nos fuimos de la tierra, ésta no aceptó a ninguna otra nación, a pesar de que muchos trataron sin éxito de habitarla.

    Ramban, Comentario de la Torá


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    Escrito y Recopilado por: Rabino Yaakov Asher Sinclair
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