¡Judaismo! - Vaietze

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¡Judaismo!

Vaietze

7 de Kislev 5758; 6 de diciembre 1997 1997

Contenido:
  • Resumen de la Parashá
  • Comentario a la Parashá
  • Haftará
  • ¡Canta, Mi Alma!
  • Ma Iedidut
  • Información sobre la suscripción
  • Or Sameaj en el Web

    Esta publicación también esta disponible en los siguientes formatos: [Text] [Word] [PDF] Explicación de estos símbolos


  • Resumen de la Parashá

    Contenido

    Huyendo de Esav, Yaakov dejó Bersheva y se dirigió a Harán, la ciudad donde vivía la familia de su madre.

    Después de pasar 14 años estudiando en la Yeshiva de Shem y Ever, Yaakov continuó su jornada y llegó al Monte Moriah, lugar donde Avraham ofreció a su padre Yitzjak como sacrificio, y donde en el futuro se construiria el Templo. Yaakov se acosto a dormir y tuvo un sueño profético en el que vio a ángeles ascendiendo y descendiendo una escalera situada entre el cielo y la tierra. Hashem le prometió darle la tierra de Israel y también que sus descendientes van a formar una grán Nación y le aseguró que va a tener siempre la protección divina. Yaakov se despierta y promete construir alli un altar y también dar diezmos. Desde alli viaja a Harán y se encuentra con su prima Rajel (Raquel) en el pozo. Yaakov pide a Lavan la mano de Rajel en matrimonio, a cambio de siete años de trabajo, pero Lavan le engaña y sustituye a Rajel por su hija mayor Leah. Yaakov promete trabajar otros siete años para Rajel.

    Leah le dá cuatro hijos , Reuvén, Shimon, Levy y Yehuda, las cuatro primeras tribus de Israel. Rajel no puede concebir y está celosa, por eso le dá a su marido a su asistenta Zilpah en matrimonio. Zilpah concibe a Gad y a Asher. Leah vuelve a quedar embarazada y nacen de ella Yissajar, Zevulun y una hija Dina.

    Finalmente Hashem se apiada de Rajel y la bendice con un hijo,Yosef.

    Yaakov decide dejar a Laván , pero a Laván no le entusiasma la idea porque sabe lo mucho que se beneficia del trabajo de Yaakov, pero finalmente acaba el contrato que tenia con él, y le deja marchar, no sin antes tratar de engañarle otra vez. Yaakov es consciente de la mala voluntad que le tiene Laván y aprovecha una ausencia de éste para marcharse de la casa, llevándose con el a toda su familia. Laván les presigue pero Hashem le advierte que le deje en paz. Laván y Yaakov firman un convenio y Laván se retira a su casa.Yaakov continua en su camino hacia el enfrentamiento con su hermano Esav.




    Comentario a la Parashá

    Contenido

    "Ella concibió y dio a luz un hijo y declaró: 'Esta vez quiero alabar con gratitud a Hashem' por eso lo llamó Iehuda..." (29:35)

    Cuando alguien te hace un favor, ¿cuántas veces le dices 'gracias'?

    ¿Una vez, dos, tal vez tres veces? ¿Cada vez que te encuentras con esa persona? ¿Por el resto de tu vida? ¿Por toda la eternidad?

    El Talmud relata que desde el día en que Hashem creó el universo, nadie Le agradeció hasta el momento en que Lea le agradeció su cuarto hijo (Rabí Iojanan en nombre de Rabí Shimon bar Iojai/Berajot 7b).

    ¿Cómo es posible que antes que Lea nunca nadie Le hubiera dado gracias a Hashem?

    ¿Acaso Abraham, Sara, Itzjak, Rivka y Iaakov eran todos unos ingratos?

    Además, ¿por qué la propia Lea aguardó hasta tener su cuarto hijo para agradecerle a Hashem? ¿Tres hijos no eran bendición suficiente?

    La respuesta es que Lea sabía, gracias a su visión profética, que habrían de nacer doce tribus a Israel. Como Yaakov tenía cuatro mujeres, cuando Lea tuvo su cuarto hijo, se dio cuenta de que Hashem le había dado más de lo que por derecho le correspondía (Rashi).

    Y al darse cuenta de eso, de que le habían dado más de lo que se merecía, Lea reconoció que en realidad no "se merecía" ninguno de sus hijos; que en la vida todo es un regalo enorme del Amo del Universo

    No es que nadie Le hubiera dado gracias a Hashem en absoluto antes que Lea, sino que nadie Le había agradecido del modo que Le agradeció ella.

    Con este cuarto hijo, Lea quiso decirle 'Gracias' a Hashem de una manera única y maravillosa. Y al bebé lo llamó "Iehuda", que proviene de la raíz "agradecer". Para que a lo largo de todas las generaciones, hasta el Final de los Días, cada vez que alguien le pusiera de nombre a su hijo "Iehuda", perpetuara el agradecimiento y la alabanza que Lea sintió hacia Hashem cuando llamó a su hijo "Iehuda".

    (Adaptado de Mizmor le Todá por Rabí Daniel Travis)


    "Y tomó de las piedras del lugar, y las colocó alrededor de su cabeza, y se recostó en aquel lugar" (28:11)

    El Midrash nos explica que cada una de las doce piedras quería tener el mérito de ser la piedra en la que apoyaría la cabeza el gran tzadik, Iaakov.

    Unos versículos más adelante, la Torá habla de una piedra, lo cual implica que las piedras se habían transformado en una sola. ¿Qué significa que las doce piedras se transformen en una?

    Las doce piedras simbolizan a las doce tribus de Israel. La discusión entre las piedras giraba en torno a cuál de las tribus constituiría la esencia del pueblo judío.

    ¿Acaso era Levi, y sus descendientes, quienes realizaban el servicio en el Templo Sagrado? ¿O Isajar, quien se dedicó al estudio de la Torá? ¿O Zevulún, quien, por medio de sus negocios, daría sustento a Isajar, para que éste pudiera concentrarse en el estudio de la Torá?

    Cada una de las piedras clamaba ser ella la esencia del pueblo judío, hasta que Hashem las tomó a todas y las transformó en una sola. Porque ninguna "parte" del pueblo constituye su esencia, sino que la verdadera esencia de Israel es su unidad, pues solamente en un ambiente de unidad Israel será capaz de cumplir con su objetivo, que es reflejar la Unidad del Creador, quien Une a todos los objetos y seres en Uno Solo.

    (Oído de boca de Rabí Calev Gestetner)


    "Está en mi poder hacerte daño; pero el D-os de tu padre Se dirigió a mí anoche, diciendo: 'Cuídate de hablar con Iaakov, ni bien ni mal" (31:29)

    Si Laván quería asustar a Iaakov, diciéndole que estaba en su "poder hacerte daño...", ¿por qué luego destruye toda su credibilidad admitiendo que Hashem le dijo que tuviera cuidado de "hablar con Iaakov ni bien ni mal"?

    Así actúan los que buscan ganar status y poder a los ojos de los demás.

    Siempre que pueden, dejan oír un nombre importante. Y Laván no pudo resistir la tentación: le dijo a Iaakov que nada más ni nada menos que Hashem le había hablado, si bien tal mención habría de frustrar todas sus amenazas.

    (Oído de boca de Rabí Mordejai Perlman)


    "Y Iaakov trabajó siete años por Rajel y le parecieron unos pocos días, a causa de su amor por ella" (29:20)

    El hombre entra al restaurant y le pide al mozo: "¿Qué hay hoy de rico?" Cuando el mozo le responde: "¡El pescado está de maravillas!", el hombre sonríe y dice: "¡Excelente! ¡Me encanta el pescado!"

    En realidad lo que dice este hombre es que "se encanta a sí mismo", porque si en realidad le importaran un poco los peces, colgaría un cartel en la entrada del restaurant, que dijera: "ESTE RESTAURANT ASESINA A LOS PECES"

    Todos los "amores" de este mundo, ya sean amor por un objeto o por una persona, todos los amores convencionales, no son amores puros de aquel que ama hacia lo que ama, sino más bien al revés: el que ama en realidad se ama a sí mismo. El objeto de su cariño no es más que un medio para su autogratificación.

    Cuando el amor consiste de tomar para sí, de autogratificarse, entonces cada hora en la que no se cuenta con ese objeto, las ansias son insportables.

    Pero en el amor que consiste de dar, ese amor se efectiviza cuando damos. "Yaakov trabajó siete años por Rajel". A partir del momento en que Yaakov empezó a trabajar, le estaba dando a Rajel, y entonces "los años le parecieron unos pocos días, a causa de su amor por ella".

    El héroe romántico le protesta a su 'amada': ¡Querida... cada minuto que pasó, desde que te vi por última vez, ha sido para mí una eternidad....! Los minutos fueron como años, las horas como siglos. ¡Qué diferentes son los sentimientos de las novelas al amor sin tiempo que Iaakov sentía por Rajel!

    El "amor" que toma para sí expande el tiempo, pero el que da lo contrae.

    (Adaptado de Rabí Eliau Lopian)




    Haftará

    Hoshea 11:7 - 14:10

    Contenido

    "Porque los caminos de Hashem son justos; los rectos transitan por ellos, pero los malvados se caen en ellos" (14:10)

    Había una vez un hombre de una generosidad increíble, que no escatimaba esfuerzos ni dinero en recibir invitados en su casa. Una vez, preparó un gran banquete para todo el que quisiera asistir, y sirvió los manjares más exquisitos y exclusivos.

    Uno de los invitados era de débil físico. No obstante, se deleitó con toda clase de exquisiteces, con el resultado de que se enfermó gravemente.

    El hombre se puso furioso, acusando al dueño de casa de echar a perder la salud de la gente.

    El dueño de casa respondió: "Por favor, pregúntele a los demás invitados si la comida también les cayó mal. Lo que ocurre es que, desgraciadamente, Ud. es de salud frágil; por eso la comida le cayó mal. Este banquete estaba dirigido únicamente a personas que gozan de buena salud".

    Las personas ciegas en un sentido espiritual dicen que Hashem odia a la gente, aplastándolos con el pesadísimo yugo de las mitzvot; que El crea únicamente obstáculos a una vida de libertad.

    ¡Qué error colosal! El tzadik no solamente se siente enriquecido y ennoblecido por las mitzvot, sino que su mismísimo sustento y fuerza vital los obtiene de ellas.

    Por eso el profeta nos dice: "Los caminos de Hashem son justos" y "los rectos transitan por ellos", vale decir, que los rectos prosperan en esos caminos. Pero para los que piensan que los caminos de Hashem son una pesada carga, "el mal los hace caer" Para los ciegos, espiritualmente hablando, las mitzvot son un "aguafiestas"

    Pero la luz que irradian los tzadikim atestiguan la calidad de la "dieta"

    (Kojav mi Iaakov, en Maiana shel Torá)


    "Te corrompiste, Israel, pues tu ayuda es únicamente a través Mío" (13:9)

    Una vez, un gran rey le preguntó a uno de los sabios de Israel por qué, en el momento de la destrucción del Beit ha Mikdash, fueron muertos tantos miles de judíos.

    El sabio respondió que el pueblo judío siempre había confiado que Hashem los salvaría, y El siempre los había protegido. Ellos nunca se dedicaron a aprender la estrategia de la guerra, sino que siempre volcaron sus corazones en plegarias y ofrendas.

    Por eso, cuando el pueblo judío pecó y consecuentemente perdió la protección de Hashem, se vio privado de defensas. Y cayeron ante sus enemigos como cae la cosecha erguida ante la guadaña, como corderos a los que el pastor ha abandonado, devorados por los lobos.

    El pueblo judío es el cordero rodeado de setenta naciones. El cordero no está protegido por los F16 ni por el poderío militar, ni por ninguna potencia del mundo, por más anchos hombros que tenga. El pueblo judío tiene un solo Amigo, pero es el Unico Amigo que necesitamos.

    (Basado en Ahavat Iehonatan en Maiana shel Torá)


    Canta, Mi Alma!

    Comentarios sobre las Canciones que cantamos en la mesa de Shabat a través de las generaciones.

    Ma Iedidut
    "Cuan Amada..."

    Meein Olam ha Ba, Iom Shabat Menujá
    "Una muestra del Mundo Venidero, el día Shabat de descanso"

    La palabra meein tal como la pronunciamos se entiende como "sabor de..." y se refiere a la experiencia del Shabat como microcosmos de la alegría última y esencial del Mundo Venidero.

    Pero con esas mismas letras se forma la palabra "maaián", que significa un manantial. Esto expresa el concepto de que nuestro Shabat terrenal está conectado con el Mundo Venidero del cual, igual que de un manantial, fluye una experiencia de dicha eterna.

    Ambas interpretaciones se complementan. Recibimos una muestra del Mundo Venidero en el Shabat gracias a que verdaderamente nos conectamos con el manantial espiritual que de él fluye.


    Escrito y Recopilado por: Rabino Yaakov Asher Sinclair
    Editor y Responsable: Rabino Moshe Newman
    Diseño de Producción: Lev Seltzer
    Diseño de HTML: Eli Ballon


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