¡Judaismo! - Jukat

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¡Judaismo!

Jukat

10 de Tamuz 5758; 4 de julio 1998


Contenido:

  • Resumen de la Parashá
  • Comentario a la Parashá
  • Haftará
  • Consejo Paternal
  • Información sobre la suscripción
  • Or Sameaj en el Web

    Esta publicación también esta disponible en los siguientes formatos: [Text] [Word] [PDF] Explicación de estos símbolos


  • Resumen de la Parashá

    Contenido

    Se detallan las leyes de la Pará Adumá (vaca roja). Estas leyes de purificación espiritual deben emplearse cuando alguien entra en contacto con los muertos.

    Después de que la nación"deambula" durante casi cuarenta años en el desierto, fallece Miriam, y es enterrada en Kadesh. El pueblo se queja de la falta de su provisión de agua, que hasta ahora había recibido en forma milagrosa en mérito de la santidad de Miriam. Aarón y Moshé rezan por el bienestar del pueblo. Hashem les ordena que reúnan a la nación en Merivá, y le hablen a una roca determinada para que el agua surja de ella. Perturbado ante la falta de fe del pueblo, Moshé golpea a la roca, en vez de hablarle. Es así como fallan en el intento de demostrar el poder que tiene Hashem sobre el mundo, lo cual sí se hubiera logrado si hubieran producido agua con tan sólo hablarle a la roca. Por consiguiente, Hashem les anuncia a Moshé y Aarón que ellos no llevarán al pueblo a la Tierra.

    Los israelitas prosiguen con sus viajes, pero debido a que el reino de Edom, descendiente de Esav, les niega el paso por su país, no viajan por la vía más directa hacia Eretz Israel. Una vez que llegan al Monte Hor, fallece Aarón, y su hijo Elazar es investido con sus vestiduras y sus responsabilidades sacerdotales. Aarón era venerado por todo el pueblo, por lo que ahora Israel cumple con un período de duelo nacional de treinta días.

    Los israelitas se enfrentan a Sijón el Amorreo, que lucha contra ellos para que no pasen por su territorio. Como consecuencia, los israelitas conquistan las tierras que antiguamente Sijón había conquistado de los amonitas, en la costa oriental del Río Jordán.




    Comentario a la Parashá

    Contenido

    "Entonces Moshe elevó su brazo y golpeó la roca con su vara dos veces" (20:11)

    Si alguna vez jugaste al golf, sabrás lo importante que es elegir un buen palo. A veces, como cuando se juega en una pista de golf, conviene un palo de madera, pero si juegas sobre arena, es mejor un palo de hierro, mientras que uno de madera prácticamente no sirve para nada. Todo depende de usar la herramienta correcta para el trabajo que haga falta.

    El "palo de golf" del judío es su voz. Gran parte de lo que hacemos, lo hacemos con la voz: el rezo, el estudio de la Torá, las bendiciones.

    Como dijo Itzjak cuando palpó los brazos de Yaakov cubiertos de pieles de cabra: "La voz es la voz de Yaakov, y las manos son las manos de Esav" (Bereshit 26:22). La Voz le fue dada a Yaakov. Y las manos, a Esav. El poder interno que emana del corazón, es la voz. La mano es el dominio de Esav.

    En nuestros días, es Esav el que envía hombres a la luna, el que construye ciudades de vidrio y acero que arañan el cielo, el que se sumerge en las profundidades del océano. Esav sabe muy bien cómo usar las manos. Y si bien Yaakov también puede competir con Esav en estos campos, en realidad no está jugando con su palo "ideal".

    Cuando Moshe golpeó la roca en vez de hablarle, estaba enviando un mensaje que contradecía la esencia fundamental del pueblo judío. Es como si hubiera dicho: "La voz no es adecuada. Hay que usar las armas de Esav, las manos de Esav".

    El poder del pueblo judío no está en los brazos. Está en la voz.

    La voz que se eleva en una plegaria. La voz de la hermandad. La voz de la Torá que resuena en las salas de estudio. Ese es el único "palo" que hace falta...


    "Este es el decreto (jok) de la Torá..." (19:2)

    La mitzvá de la Pará Adumá (vaca roja) es el "Jok", el decreto que desafía toda comprensión humana.

    El mundo es como un Boeing 747. A ningún piloto se le ocurriría sentarse al control de mando de un 747 si no aprendió a volar, en todo tipo de clima y en todo tipo de condiciones. Tiene que saber cómo despegar, cómo aterrizar, como balancear los alerones. Tiene que saber qué función tiene cada botón y cada interruptor que tiene enfrente. En una palabra: tiene que ser un profesional. Las vidas de 500 personas están en sus manos.

    De un modo muy parecido, cada judío es un "piloto". Un piloto que tiene que saber cómo manejar el 747 de la vida. Cada halajá es como un interruptor de la cabina de mando. Y únicamente con la guía de la Torá podemos ir por el camino de la vida sin ir a parar al precipicio.

    Nosotros no somos capaces de comprender la profundidad de una mitzvá, pues la mitzvá es una expresión de la Voluntad del Creador, y trasciende el conocimiento de Sus criaturas. Pero lo que sí sabemos es que las mitzvot son el panel de control que nos ha de conducir al mundo espiritual.

    No podemos entender cómo obra la mitzvá, pero eso no debe interferir con nuestra precisión y nuestro cuidado al realizarla. El piloto no necesita saber por qué su avión vuela por el cielo, pero sí tiene que saber cómo volar su avión. El hecho de que no pueda explicar por qué el aire que pasa debajo de las alas hace que el avión vuele de ningún modo resta de su diligencia al sentarse frente al panel de mando. En ese momento, no le importa en lo más mínimo el hecho de que no entienda cómo es que funciona la nave. El sabe que, a menos que realice su parte sin fallas, ¡lo que no va a funcionar va a ser este vuelo!

    Rabí Simja Wasserman, zatzal


    "vaca roja pura..." (19:2)

    A nosotros nos cuesta imaginar, pero no hace mucho tiempo, había personas de apariencia normal que demostraban poseer poderes extraordinarios. Existen, literalmente, cientos y cientos de historias acerca de judíos, en la época de la Segunda Guerra Mundial, que arriesgaron y renunciaron a sus vidas, antes que transgredir el más minúsculo precepto de la Torá. Una de esas almas santas fue Rabí Shmuel David Ungar, líder espiritual de Nitra. Rabí Ungar tenía fama de persona santa y de gran maestro, fama que iba más allá de su nativa Eslovaquia.

    A comienzos de 1944, Rabí Ungar huyó a los bosques de las afueras de Nitra para escapar la deportación de los facistas. A pesar de que se estaba muriendo de hambre, no hizo el más mínimo compromiso en su observancia de la Ley Judía.

    Con el paso de las semanas, se puso más y más débil. Un amigo consiguió unas cuantas uvas (Sólo D-os sabe de dónde!!!) y le rogó que las comiera. El contestó: "¿Cómo las voy a comer ahora? Si las uso ahora, no voy a tener vino para hacer Kidush el viernes a la noche. ¿Acaso un judío tiene derecho a disfrutar de un puñado de uvas cuando no tiene vino para santificar el próximo Shabat?"

    Cuando llegó el invierno, se empezó a deteriorar su salud. No obstante, siguió pasando horas sumergido en el estudio de la Torá, a pesar de la pesada nieve y el frío amargo. Víctima del hambre y de la intempestad del clima, Rabí Ungar dejó este mundo unas cuantas semanas antes de la caída del Tercer Reich.

    El Talmud cuenta la historia de un no judío, Dama ben Netina, quien poseía un piedra preciosa de enorme valor que hacía falta para reemplazar una piedra que faltaba del pectoral del Kohen Gadol. Los Sabios fueron a verlo, y le ofrecieron una fortuna por la piedra, pero él no se las quiso vender, puesto que la llave que abría la caja fuerte donde se encontraba la piedra, estaba guardada debajo de la cabeza de su padre, que estaba dormido. Y de ningún modo quiso despertar a su padre, ni siquiera por la recompensa que le daría el rey.

    Como estaba dispuesto a ofrecer tanto por honrar a su padre, fue recompensado con una vaca roja, que nació en su propiedad, y él vendió el animal a los Sabios por la misma suma de dinero a la que había renunciado. ¿Por qué se lo recompensó específicamente con una Pará Adumá?

    El papel del pueblo judío es ser "una Nación de sacerdotes y un pueblo santo", que está separado del resto de las naciones a causa de su comportamiento ejemplar. Por eso, cuando Dama ben Netina, un no judío, demostró semejante abnegación para honrar a su padre, originó una acusación en los tribunales celestiales contra el pueblo judío: he aquí un no judío cuya devoción a la mitzvá de honrar a su padre era, por lo menos, igual a la de los judíos, y ¿dónde estaba la diferencia ejemplar del pueblo judío?

    Por eso, la vaca roja que le compraron los Sabios demostraba que si bien Dama ben Netina era capaz de renunciar a una fortuna por una mitzvá que es producto de la lógica, el pueblo judío está dispuesto a renunciar a una fortuna semejante por una mitzvá que está infinitamente más allá del alcance de la lógica humana, meramente porque es la Voluntad de Hashem.

    Y un judío santo, helándose en el invierno eslovaco, al que la lógica le dice que coma las uvas y después se preocupe del Shabat, tiene el poder de ignorar los retorcijones de hambre en su estómago. ¿Para qué? Para no perder la oportunidad de santificar el día de Shabat y a Aquél que lo creó.

    Maianá shel Torá: El espíritu inquebrantable




    Haftará

    Shoftim 11:1-3

    Contenido

    Uno de los componentes esenciales del judaísmo reside en saber que el hecho de que el hombre no entienda la verdad no la hace menos verdadera.

    Si alguien nos preguntara por qué comemos, le diríamos que comemos para poder vivir. Si nos preguntaran por qué comemos pan en vez de piedras, le responderíamos que las piedras no contienen los nutrientes necesarios para mantener la vida. Sin embargo, por qué los seres humanos necesitan esos nutrientes, y por qué no los podemos extraer de las piedras, eso no podríamos explicarlo, porque eso solamente Hashem lo sabe. El hecho de que no comprendamos estos procesos de ningún modo mitiga su verdad manifiesta. Si bien comemos para seguir con vida, Hashem creó el mundo de un modo tal que nuestra comida también tiene un gusto y un aroma agradables. Pero ese sabor no debe confundirse con la razón por la que comemos.

    Las mitzvot son el alimento espiritual de la neshamá (alma).

    Hashem quiso que las mitzvot fueran "sabrosas", por lo que las llenó de sabor: las ideas y lecciones que somos capaces de comprender.

    Sin embargo, no debemos confundir el sabor de la mitzvá con su verdadera motivación, así como no debemos comer meramente para satisfacer nuestras papilas gustativas. Porque no podemos saber cómo o por qué una cierta mitzvá sustenta a nuestra alma, igual que no podemos saber por qué una cierta proteína sustenta a nuestro cuerpo.

    En la parashá de esta semana, el Hombre se queda sin comprender la ley de la Pará Adumá, las obras del mundo espiritual. Y del mismo modo, las obras de la historia son misteriosas para todos excepto para Aquél Que escribe la historia. Así, la Haftará describe la poco histórica subida al poder de Iftaj, a pesar de su humilde origen.


    Extraídos de la Etica de los Padres, que se suele estudiar en los Shabats del verano.

    "Que tu casa sea lugar de reunión para los Sabios."

    (Rabí Iosi ben Ioezer, Avot 1:4)

    "No te unas a un malvado."

    (Nitai ha Arbeli, Avot 1:7)

    El impacto del medio es el denominador común de estos dos "pirkei avot". Cuando los Sabios buscan un lugar donde conferenciar, ponles a disposición tu casa, porque inevitablemente recibirás un poco de su sabiduría, igual que es inevitable que cuando alguien entra a un negocio de especias, sale con un poco de la fragancia aunque no compre nada.

    Del mismo modo, debemos evitar la compañía de los malvados, inclusive cuando no nos comportamos como ellos, porque el que entra a una curtiduría sale con mal olor, aunque no compre nada.


    Escrito y Recopilado por: Rabino Yaakov Asher Sinclair
    Editor y Responsable: Rabino Moshe Newman
    Diseño de HTML: Moises Cohen


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