
Vaietze
7 de Kislev 5758; 6 de diciembre 1997 1997
Resumen de la Parashá
Contenido
Huyendo de Esav, Yaakov dejó
Bersheva y se dirigió a Harán, la ciudad donde vivía
la familia de su madre.
Después de pasar 14 años
estudiando en la Yeshiva de Shem y Ever, Yaakov continuó
su jornada y llegó al Monte Moriah, lugar donde Avraham
ofreció a su padre Yitzjak como sacrificio, y donde en
el futuro se construiria el Templo. Yaakov se acosto a dormir
y tuvo un sueño profético en el que vio a ángeles
ascendiendo y descendiendo una escalera situada entre el cielo
y la tierra. Hashem le prometió darle la tierra de Israel
y también que sus descendientes van a formar una grán
Nación y le aseguró que va a tener siempre la protección
divina. Yaakov se despierta y promete construir alli un altar
y también dar diezmos. Desde alli viaja a Harán
y se encuentra con su prima Rajel (Raquel) en el pozo. Yaakov
pide a Lavan la mano de Rajel en matrimonio, a cambio de siete
años de trabajo, pero Lavan le engaña y sustituye
a Rajel por su hija mayor Leah. Yaakov promete trabajar otros
siete años para Rajel.
Leah le dá cuatro hijos ,
Reuvén, Shimon, Levy y Yehuda, las cuatro primeras tribus
de Israel. Rajel no puede concebir y está celosa, por
eso le dá a su marido a su asistenta Zilpah en matrimonio.
Zilpah concibe a Gad y a Asher. Leah vuelve a quedar embarazada
y nacen de ella Yissajar, Zevulun y una hija Dina.
Finalmente Hashem se apiada de Rajel
y la bendice con un hijo,Yosef.
Yaakov decide dejar a Laván
, pero a Laván no le entusiasma la idea porque sabe lo
mucho que se beneficia del trabajo de Yaakov, pero finalmente
acaba el contrato que tenia con él, y le deja marchar,
no sin antes tratar de engañarle otra vez. Yaakov es consciente
de la mala voluntad que le tiene Laván y aprovecha una
ausencia de éste para marcharse de la casa, llevándose
con el a toda su familia. Laván les presigue pero Hashem
le advierte que le deje en paz. Laván y Yaakov firman un
convenio y Laván se retira a su casa.Yaakov continua en
su camino hacia el enfrentamiento con su hermano Esav.
Comentario a la Parashá
Contenido
"Ella concibió y dio a
luz un hijo y declaró: 'Esta vez quiero alabar con gratitud
a Hashem' por eso lo llamó Iehuda..." (29:35)
Cuando alguien te hace un
favor, ¿cuántas veces le dices 'gracias'?
¿Una vez, dos, tal vez
tres veces? ¿Cada vez que te encuentras con esa persona?
¿Por el resto de tu vida? ¿Por toda la eternidad?
El Talmud relata que desde
el día en que Hashem creó el universo, nadie Le
agradeció hasta el momento en que Lea le agradeció
su cuarto hijo (Rabí Iojanan en nombre de Rabí Shimon
bar Iojai/Berajot 7b).
¿Cómo es posible
que antes que Lea nunca nadie Le hubiera dado gracias a Hashem?
¿Acaso Abraham, Sara,
Itzjak, Rivka y Iaakov eran todos unos ingratos?
Además, ¿por qué
la propia Lea aguardó hasta tener su cuarto hijo para agradecerle
a Hashem? ¿Tres hijos no eran bendición suficiente?
La respuesta es que Lea
sabía, gracias a su visión profética, que
habrían de nacer doce tribus a Israel. Como Yaakov tenía
cuatro mujeres, cuando Lea tuvo su cuarto hijo, se dio
cuenta de que Hashem le había dado más de lo que
por derecho le correspondía (Rashi).
Y al darse cuenta de eso,
de que le habían dado más de lo que se merecía,
Lea reconoció que en realidad no "se merecía"
ninguno de sus hijos; que en la vida todo es un regalo enorme
del Amo del Universo
No es que nadie Le hubiera
dado gracias a Hashem en absoluto antes que Lea, sino que
nadie Le había agradecido del modo que Le agradeció
ella.
Con este cuarto hijo, Lea
quiso decirle 'Gracias' a Hashem de una manera única y
maravillosa. Y al bebé lo llamó "Iehuda",
que proviene de la raíz "agradecer". Para que
a lo largo de todas las generaciones, hasta el Final de los Días,
cada vez que alguien le pusiera de nombre a su hijo "Iehuda",
perpetuara el agradecimiento y la alabanza que Lea sintió
hacia Hashem cuando llamó a su hijo "Iehuda".
(Adaptado de Mizmor le Todá por Rabí Daniel Travis)
"Y tomó de las piedras
del lugar, y las colocó alrededor de su cabeza, y se recostó
en aquel lugar" (28:11)
El Midrash nos explica que
cada una de las doce piedras quería tener el mérito
de ser la piedra en la que apoyaría la cabeza el gran tzadik,
Iaakov.
Unos versículos más
adelante, la Torá habla de una piedra, lo cual implica
que las piedras se habían transformado en una sola. ¿Qué
significa que las doce piedras se transformen en una?
Las doce piedras simbolizan
a las doce tribus de Israel. La discusión entre las piedras
giraba en torno a cuál de las tribus constituiría
la esencia del pueblo judío.
¿Acaso era Levi, y sus
descendientes, quienes realizaban el servicio en el Templo Sagrado?
¿O Isajar, quien se dedicó al estudio de la Torá?
¿O Zevulún, quien, por medio de sus negocios, daría
sustento a Isajar, para que éste pudiera concentrarse en
el estudio de la Torá?
Cada una de las piedras clamaba
ser ella la esencia del pueblo judío, hasta que
Hashem las tomó a todas y las transformó en una
sola. Porque ninguna "parte" del pueblo constituye su
esencia, sino que la verdadera esencia de Israel es su unidad,
pues solamente en un ambiente de unidad Israel será capaz
de cumplir con su objetivo, que es reflejar la Unidad del Creador,
quien Une a todos los objetos y seres en Uno Solo.
(Oído de boca de Rabí Calev Gestetner)
"Está en mi poder hacerte
daño; pero el D-os de tu padre Se dirigió a mí
anoche, diciendo: 'Cuídate de hablar con Iaakov, ni bien
ni mal" (31:29)
Si Laván quería
asustar a Iaakov, diciéndole que estaba en su "poder
hacerte daño...", ¿por qué luego destruye
toda su credibilidad admitiendo que Hashem le dijo que tuviera
cuidado de "hablar con Iaakov ni bien ni mal"?
Así actúan
los que buscan ganar status y poder a los ojos de los demás.
Siempre que pueden, dejan
oír un nombre importante. Y Laván no pudo resistir
la tentación: le dijo a Iaakov que nada más ni nada
menos que Hashem le había hablado, si bien tal mención
habría de frustrar todas sus amenazas.
(Oído de boca de Rabí Mordejai Perlman)
"Y Iaakov trabajó siete
años por Rajel y le parecieron unos pocos días,
a causa de su amor por ella" (29:20)
El hombre entra al restaurant
y le pide al mozo: "¿Qué hay hoy de rico?"
Cuando el mozo le responde: "¡El pescado está
de maravillas!", el hombre sonríe y dice: "¡Excelente!
¡Me encanta el pescado!"
En realidad lo que dice este
hombre es que "se encanta a sí mismo", porque
si en realidad le importaran un poco los peces, colgaría
un cartel en la entrada del restaurant, que dijera: "ESTE
RESTAURANT ASESINA A LOS PECES"
Todos los "amores"
de este mundo, ya sean amor por un objeto o por una persona, todos
los amores convencionales, no son amores puros de aquel que ama
hacia lo que ama, sino más bien al revés: el que
ama en realidad se ama a sí mismo. El objeto de su cariño
no es más que un medio para su autogratificación.
Cuando el amor consiste de
tomar para sí, de autogratificarse, entonces cada hora
en la que no se cuenta con ese objeto, las ansias son insportables.
Pero en el amor que consiste
de dar, ese amor se efectiviza cuando damos. "Yaakov trabajó
siete años por Rajel". A partir del momento en
que Yaakov empezó a trabajar, le estaba dando a
Rajel, y entonces "los años le parecieron unos
pocos días, a causa de su amor por ella".
El héroe romántico
le protesta a su 'amada': ¡Querida... cada minuto que pasó,
desde que te vi por última vez, ha sido para mí
una eternidad....! Los minutos fueron como años, las horas
como siglos. ¡Qué diferentes son los sentimientos
de las novelas al amor sin tiempo que Iaakov sentía
por Rajel!
El "amor" que toma
para sí expande el tiempo, pero el que da lo contrae.
(Adaptado de Rabí Eliau Lopian)
Hoshea 11:7 - 14:10
Contenido
"Porque los caminos de Hashem
son justos; los rectos transitan por ellos, pero los malvados
se caen en ellos" (14:10)
Había una vez un hombre
de una generosidad increíble, que no escatimaba esfuerzos
ni dinero en recibir invitados en su casa. Una vez, preparó
un gran banquete para todo el que quisiera asistir, y sirvió
los manjares más exquisitos y exclusivos.
Uno de los invitados era de
débil físico. No obstante, se deleitó con
toda clase de exquisiteces, con el resultado de que se enfermó
gravemente.
El hombre se puso furioso,
acusando al dueño de casa de echar a perder la salud de
la gente.
El dueño de casa respondió:
"Por favor, pregúntele a los demás invitados
si la comida también les cayó mal. Lo que ocurre
es que, desgraciadamente, Ud. es de salud frágil; por eso
la comida le cayó mal. Este banquete estaba dirigido únicamente
a personas que gozan de buena salud".
Las personas ciegas en un
sentido espiritual dicen que Hashem odia a la gente, aplastándolos
con el pesadísimo yugo de las mitzvot; que El crea únicamente
obstáculos a una vida de libertad.
¡Qué error colosal!
El tzadik no solamente se siente enriquecido y ennoblecido por
las mitzvot, sino que su mismísimo sustento y fuerza
vital los obtiene de ellas.
Por eso el profeta nos dice:
"Los caminos de Hashem son justos" y "los rectos
transitan por ellos", vale decir, que los rectos prosperan
en esos caminos. Pero para los que piensan que los caminos de
Hashem son una pesada carga, "el mal los hace caer"
Para los ciegos, espiritualmente hablando, las mitzvot son un
"aguafiestas"
Pero la luz que irradian los
tzadikim atestiguan la calidad de la "dieta"
(Kojav mi Iaakov, en Maiana shel Torá)
"Te corrompiste, Israel, pues
tu ayuda es únicamente a través Mío"
(13:9)
Una vez, un gran rey le preguntó
a uno de los sabios de Israel por qué, en el momento de
la destrucción del Beit ha Mikdash, fueron muertos tantos
miles de judíos.
El sabio respondió
que el pueblo judío siempre había confiado que Hashem
los salvaría, y El siempre los había protegido.
Ellos nunca se dedicaron a aprender la estrategia de la guerra,
sino que siempre volcaron sus corazones en plegarias y ofrendas.
Por eso, cuando el pueblo
judío pecó y consecuentemente perdió la protección
de Hashem, se vio privado de defensas. Y cayeron ante sus enemigos
como cae la cosecha erguida ante la guadaña, como corderos
a los que el pastor ha abandonado, devorados por los lobos.
El pueblo judío es
el cordero rodeado de setenta naciones. El cordero no está
protegido por los F16 ni por el poderío militar, ni por
ninguna potencia del mundo, por más anchos hombros que
tenga. El pueblo judío tiene un solo Amigo, pero es el
Unico Amigo que necesitamos.
(Basado en Ahavat Iehonatan en Maiana shel Torá)

Comentarios sobre las Canciones que cantamos en la mesa de Shabat a través de las generaciones.
Ma Iedidut
"Cuan Amada..."
Meein Olam ha Ba, Iom Shabat Menujá
"Una muestra del Mundo Venidero, el día Shabat de descanso"
La palabra meein tal
como la pronunciamos se entiende como "sabor de..."
y se refiere a la experiencia del Shabat como microcosmos de la
alegría última y esencial del Mundo Venidero.
Pero con esas mismas letras
se forma la palabra "maaián", que significa
un manantial. Esto expresa el concepto de que nuestro Shabat terrenal
está conectado con el Mundo Venidero del cual, igual que
de un manantial, fluye una experiencia de dicha eterna.
Ambas interpretaciones se
complementan. Recibimos una muestra del Mundo Venidero en el Shabat
gracias a que verdaderamente nos conectamos con el manantial espiritual
que de él fluye.
Escrito y Recopilado por: Rabino Yaakov Asher Sinclair
Editor y Responsable: Rabino Moshe Newman
Diseño de Producción: Lev Seltzer
Diseño de HTML: Eli Ballon
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