
Bo
10 Shevat 5757; 17 & 18 enero 1997
Resumen de la Parashá
Contenido
D-os le dice a Moshé que va a endurecer el corazón
de Paró para que a través de plagas milagrosas el
mundo conozca para siempre que El es el Unico Dos. Se le advierte
a Paró sobre la plaga de las langostas y lo severa que
será. Paró acepta liberar sólo a los hombres,
pero Moshé insiste en que todos deben ir. Durante la plaga,
Paró llama a Moshé y a Aarón para que saquen
a las langostas, y admite que ha pecado. Dos pone fin a la
plaga pero endurece el corazón de Paró, y Paró
no los libera. El país, excepto por el Pueblo Judío,
es inmerso en una oscuridad palpable. Paró llama a Moshé,
y le dice que saque a todos los judíos de Egipto, pero
que dejen sus ganados. Moshé le responde que no sólo
se llevarán todos sus ganados sino que también Paró
tendrá que darles del suyo propio. Moshé le dice
a Paró que Dos traerá una plaga más, la muerte
de los primogénitos, y luego los Hijos de Israel dejarán
Egipto. Dos endurece el corazón de Paró otra vez,
y Paró le advierte a Moshé que si lo ve otra vez,
lo mandará a matar. Dos le dice a Moshé que el
mes de Nisán será el primer mes del calendario.
Se ordena a los Hijos de Israel que tomen un cabrito en el décimo
día del mes, y que lo guarden hasta el día 14.
Para entonces, todos deben matar al cabrito como sacrificio de
Pesaj, poner la sangre en la puerta de la casa y comer la carne.
La sangre en la puerta será una señal para que
Dos pase de largo sus casas cuando mate a los primogénitos
de Egipto. El Pueblo Judío deberá recordar este
día como el Exodo de Egipto, y no comerán más
jametz en los días de Pesaj. Moshé transmite
los mandamientos de Dos, y el Pueblo Judío los cumple perfectamente.
Dos manda la plaga final, matando a los primogénitos,
y Paró deja ir a los Judíos. Dos le dice a Moshé
y a Aarón las leyes concernientes al pidión habén
(redención del primogénito varón), y a los
tefilín.
Comentario a la Parashá
Contenido
UNA MULTITUD DE MITZVOT
"Y no quebraréis ningún hueso (de la
ofrenda de Pesaj)..." (12:46)
En la Segunda Guerra Mundial, durante el intensísimo bombardeo
a Londres, se evacuó una gran cantidad de familias, hacia
zonas más seguras. A veces, una misma familia se veía
dividida, y algunos hijos eran evacuados muy lejos, como por ejemplo
a Canadá, mientras que otros hijos permanecían junto
a los padres, en la relativa seguridad de la campiña inglesa.
Bien podemos imaginarnos los emotivos momentos que tuvieron lugar
cuando la guerra llegó a su fin, y esas familias se vieron
reunidas. Pero luego de la emoción del primer momento,
se hizo evidente que el lazo de los padres con los hijos que
habían quedado era muchísimo más fuerte
que el lazo con los hijos de los que habían estado separados
durante cuatro largos años.
Pensamos que, porque amamos a nuestros hijos, les damos. Pero
en realidad, también ocurre al revés. En virtud
de que les damos, los amamos. Cada vez que nos levantamos a medianoche
a llevarles un vaso de agua o a cambiarles el pañal, les
estamos dando, y ese acto de dar conduce al amor. ¿Qué
era lo que faltaba en la relación entre los padres y los
hijos que habían sido evacuados? Probablemente, faltaban
cuatro años de no levantarse en medio de la noche para
alcanzarles un vaso de agua.
Lo mismo ocurre con nuestra relación con Hashem. La gente
suele decir "Me encantaría tener tu misma fe! Pero
qué puedo hacer si no la siento..." La verdad es que
el hacer conduce al sentir. Cuando la persona Le da a Hashem,
haciendo lo que Hashem quiere que haga, es el equivalente espiritual
de levantarse a medianoche para darle al hijo un vaso de agua.
Por eso Hashem nos dio tantas mitzvot que nos ayudan a recordar
el Exodo, porque si sólo se tratara de recordar el evento,
¿no es cierto que bastaría con comer un pedacito de
matzá? Pero Hashem nos da una multitud de mitzvot, para
que nos veamos afectados emocionalmente, y en nuestros corazones
se despierte un amor intenso a nuestro Creador.
(Basado en Sefer ha Jinuj y Rabí E. Dessler)
SE SUSPENDE PESAJ!
"Y lo celebraréis (Pesaj) como una fiesta para
Hashem; a lo largo de las generaciones, como un decreto eterno,
lo celebrarás" (12:14)
Si percibimos el festival del Exodo de Egipto como la mera redención
física de una esclavitud corporal, podemos cometer el error
de pensar que en otros momentos de opresión física
y exilio, deberíamos suspender la celebración de
Pesaj. Pero si vemos la redención de Egipto como un éxodo
espiritual, si nos enfocamos en el hecho de que Hashem nos rescató
de hundirnos en la ciénaga espiritual de Egipto, y nos
tomó como Su Pueblo Elegido, entonces la fiesta de Pesaj
es algo eterno, que debe ser celebrado inclusive en el exilio
más oscuro.
Por lo tanto, si "lo celebraréis como una fiesta para
Hashem", si se lo celebra como un momento de redención
espiritual, entonces "lo celebraréis como un decreto
eterno", incluso en el más oscuro exilio.
(Adaptado de Méshej Jojmá)
TIRAR ABAJO LAS PUERTAS
"Pasaré por la tierra de Egipto esa noche, y
golpearé a cada primogénito. Yo soy Hashem"
(12:12)
"Pasaré por la tierra de Egipto esa noche": Yo,
y no un ángel .
"Y golpearé a cada primogénito": Yo, y
no un seraf.
"Yo soy Hashem": Yo soy El, y no ningún otro.
(Yalkut Shimoni 189)
¿Por qué hacía falta que el propio Hashem realizara
el milagro de los primogénitos? ¿Acaso no podría
haber enviado a un mensajero espiritual, a un ángel, en
su lugar?
Todas las cosas existen primero en una forma superior y luego
va descendiendo por todos los niveles de existencia, hasta que
alcanzan nuestro mundo. Todos los entes existen en todos los reinos,
pero en distintas formas. Por ejemplo, para nosotros el fuego
es algo que arde, pero en los mundos superiores, el fuego deriva
de las pasiones de los malvados. Por consiguiente, lo que percibimos
como un milagro, a veces es producto de nuestra limitada perspectiva
en este mundo inferior. Por ejemplo, cuando Abraham Avinu salió
ileso de un horno ardiente, verdaderamente se trató de
un gran milagro, pero solamente para nosotros. En los reinos superiores,
siendo que Abraham Avinu se encontraba libre de las pasiones de
las que deriva el fuego, el ente que corresponde al fuego no podía
tocarlo, y por lo tanto su salvación no pareció
un milagro en absoluto. Eso es lo que quiere decir cuando Gabriel,
el ángel encargado del fuego, dijo "Descenderé
y lo salvaré (a Abraham)". El descenso de Gabriel
simbolizó que la naturaleza superior del fuego sería
revelada en este plano inferior de la existencia.
No obstante, en Egipto, los judíos estaban tan sumergidos
en la corrupción, que no correspondía que se los
redimiera, ni siquiera según las normas del reino superior.
Por consiguiente, únicamente Hashem era capaz de "derribar
las puertas", vale decir, de alterar el curso de la naturaleza
para que el pueblo judío pudiera ser liberado de su cautiverio.
Y por ese motivo sólo Hashem, y no un ángel, podía
realizar el milagro de la muerte del primogénito, liberando
así al pueblo judío de Egipto. Un milagro, inclusive
en el nivel más elevado.
Adaptado de Beit ha Levi)
Irmiahu 46:13-28
Contenido
"Pero tu, no temas, Mi siervo Iaacov, y no estés
asustado, Israel, porque Yo te salvaré desde lejos!"
(46:27)
Cuando Israel haga teshuvá (se arrepienta), la gueulá
(redención) final se adelantará y vendrá
antes del tiempo establecido. Si no hace teshuvá, la gueulá
vendrá de todas maneras a la hora preestablecida. Por
eso, Dos le dice a Israel a través de Su profeta, que no
tema, porque "los salvaré desde lejos".
Aún si el pueblo está alejado del Judaísmo
y teshuvá es una palabra desconocida, El va a redimirlo
cuando el tiempo de la gueulá llegue.
Maaianá Shel Torá

Comentarios sobre las Canciones que cantamos en la mesa de Shabat
a través de las generaciones.
Kol Mekadesh Shvií
"Todo el que santifique el día séptimo..."
Kol Mekadesh Shvií
"Todo el que santifique el día séptimo..."
En Shabat, según explica el afamado líder
jasídico Rabí Mendel de Rimanov, un judío
no come meramente para saciarse sino para tener la oportunidad
una y otra vez de acercarse a su Dos por medio de hacer bendiciones
sobre la comida que El le ha provisto.
Se puede agregar que esta es la razón por la que
muchos judíos dicen "Le kabod Shabat"
("En honor al Shabat") antes de cada plato de la comida
de Shabat.
El trasfondo histórico de esta costumbre puede encontrarse
en el Midrash que trata sobre la descripción malintencionada
de los judíos como fuera relatada por su archi enemigo
Amán al rey, describiéndolos como personas de apetito
devorador que comen y beben diciendo que todo es "para el
deleite de Shabat, para el deleite de la Fiesta."
Escrito y Recopilado por:
Rabino Yaakov Asher Sinclair
Editor y Responsable: Rabino Moshe Newman
Diseño de Producción: Lev Seltzer
Diseño de HTML:
Michael Treblow
Esta y otras publicaciones de Torá (en Inglés) están disponibles en el E-Mail. Para suscribirse a Judaismo, enviar el mensaje "sub
judaismo {su nombre completo}" a listproc@ohr.edu
Or Sameaj es un grupo de Yeshivot y centros de acercamiento, con
sucursales en Norte América, Europa, Sud Africa y Latino
América. El Campo Central en Jerusalem provee un completo
servicio educacional para más de 550 estudiantes de día
completo.
© 1997
Ohr Somayach International.
Esta publicación puede
ser distribuida intacta a otra persona sin previo permiso. Invitamos
a nuestros lectores a incluir nuestro material dentro de otras
publicaciones, como revistas comunitarias. Sin embargo, solicitamos
que nos soliciten permiso de antemano, y que luego nos envien
una copia del ejemplar.
Instituciones Or Sameaj
Calle Shimon Hatzadik #22, Apdo. 18103
Jerusalem 91180, Israel
Tel: 972-2-810315 Fax: 972-2-812890
ohr@ohr.edu
Copyright© 1997 Or Sameaj Internacional. Envía comentarios a: ohr@ohr.edu - todos los derechos reservados.
Las publicaciones electrónicas de Judaísmo pueden
ser dedicadas en memoria de algún ser querido, o celebrando
alguna fecha especial. Póngase en contacto con nosotros
para mas detalles.